
El acero quirúrgico 316L es resistente a la corrosión, bajo en níquel e hipoalergénico. No se oxida con el uso diario y mantiene el color sin pulir.
Agua tibia, una gota de jabón suave, cepillo blando. Aclara bien y seca con un paño suave. Sin abrasivos.
Cloro (piscina), limpiadores agresivos y perfume directo sobre la pieza. Quítatelo al hacer deporte o ducharte.
Guárdalo seco y por separado para que las piezas no se rayen. Basta una bolsita o un joyero.
Piezas atemporales de 316L que no se oscurecen.
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